Duncansby Head, Highlands, Escocia (1995)

(Escocia) 72 BN Stacks of John O Groats, Duncansby Head

Esta fotografía me sirve de marco para reflexionar sobre la complicada relación entre el ser humano y la naturaleza.

Los países más sabios encauzan su desarrollo hacia la conservación del medio ambiente. Gracias al lento y seguro poso de la educación y la cultura sabemos que el futuro de la diversidad de la vida está en manos de lo que hagamos en el presente.
La contaminación y los gases de efecto invernadero modifican lentamente el equilibrio ecológico del planeta. La inercia es tan elevada que muchos cambios ya son inevitables. Sin embargo, es crucial desarrollar protocolos de conservación efectivos para no empeorar todavía más la salud de la biosfera. No obstante, incluso el modelo 450 (450 ppm de CO2 en la atmósfera), el más limpio de todos los escenarios que se contemplan, incrementaría la temperatura media del planeta en unos 2 ºC hacia 2035.
En la actualidad China ya es el país que más CO2 emite a la atmósfera, por delante de Estados Unidos, pero también es el primero en energías renovables. Poco a poco, o muy rápido, países como China, India e Indonesia se van incorporando al mundo moderno. Y África, ese gran continente a la deriva, también despertará algún día. El hambre de energía y de recursos naturales parece no tener límite.
Un mundo sin hidrocarburos es hoy por hoy una utopía. Para ello habría que abandonar nuestro modelo de vida, reducir drásticamente la población mundial e invertir masivamente en investigación y desarrollo de sistemas de producción de energía limpia. Los hidrocarburos no se acaban, pero cada vez resultará más cara su extracción, para el bolsillo y para la vida de muchas especies. El petróleo y el gas no convencionales, además del licuado de carbón, podrían alargar muchos años nuestra dependencia del legado que nos ha dejado el Sol a lo largo de millones de años. La pregunta es si nos lo podemos permitir.

Hasta ahora, la máxima del ser humano, el patrón de riqueza, ha sido el crecimiento, “cuanto más, mejor”. Hoy se debería cambiar por el progreso sostenible, “suficiente es mejor”.
Pero es muy probable que la historia de la humanidad no sea uno de esos cuentos con final feliz.

Niña, Zanghmu, Tíbet (2003)

(Tíbet) 529 Niña, pueblo cerca de Zhangmu

Conocimos a esta niña y a varios amigos suyos en un pequeño pueblo cerca de la frontera con Nepal. A pesar de las penurias que viven nos recibieron con una sonrisa en el rostro.
Desde hace años, por las montañas que rodean esta zona, muchos tibetanos se juegan la vida para cruzar la frontera hacia Nepal. En el camino, que puede durar varias semanas, algunos mueren de frío o sufren congelaciones en manos y pies. Peor suerte les espera si son interceptados por la policía china, que los mata a tiros o los arresta; depende de la suerte y del momento. El pueblo tibetano ha sido abandonado a su suerte por el mundo. La actitud de China se refleja en una frase que Gengis Khan dedicaba a los pueblos arrasados a sangre y fuego:

“Soy el castigo de Dios; si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti”.

En los últimos años más de 100 personas se han quemado a lo bonzo en el Tíbet; una terrible demostración de hasta dónde llega la angustia de este pueblo.

Chitral, Áreas del norte, Pakistán (2004)

(Pakistán) 156 Hombre, Chorit

Los viajes en transporte público forman parte de la apasionante aventura del conocimiento de un país.
Un largo trayecto en autobús me ofreció la posibilidad de introducirme un poco en la cultura y la sociedad pashtunes. Después de las habituales presentaciones de rigor, mi compañero de asiento me pregunta:
“¿Estás casado? ¿Eres musulmán?”. El matrimonio y la religión son los dos pilares que dan sentido a la vida en Pakistán.
Era un hombre pobre, de edad incierta. Me dijo que yo era su invitado y que no tenía que pagar ninguna comida durante el viaje. Y así fue. Hablamos sobre mi país y el suyo, de religión, de la vida, de nuestras costumbres…
Al llegar a Chitral, sobre la una y media de la madrugada, me ayudó a encontrar alojamiento, el único abierto en el pueblo. Era un agujero inmundo y lleno de bichos indeseables. Agotado, me tendí en la cama vestido, pero al cabo de unas tres horas salí a la calle. Me picaba todo el cuerpo. Cuando empezaba a clarear un hombre me invitó a desayunar en su puesto del bazar, y luego me acompañó a un hostal limpio, tranquilo y muy agradable.
Dos desconocidos me habían dado una valiosa lección de tolerancia, hospitalidad y humildad.

“Una verdad a medias conduce a una gran mentira”

Chhachor pass, Deosai, Áreas del norte, Pakistán (2004)

(Pakistán) 268 Pastor, Chhachor pass, Deosai (4100 m)

Al fondo, desdibujado en la distancia, un destacamento militar levanta un lujoso campamento para recibir a un general y su familia, que vienen en helicóptero de visita turística a Deosai, un bello y agreste parque nacional situado a más de 4.000 metros de altitud.

La imagen en primer plano de este pastor, oculto tras la manta que le protege del frío, contrasta descarnadamente con la opulencia de la élite y el despilfarro del gobierno, que gasta millones de dólares en armamento mientras más de un tercio de la población apenas tiene lo justo para sobrevivir.

Muhammad Alí Yinnah (1876-1948), el padre de Pakistán junto con Muhammad Iqbal, soñaba con un estado libre, laico y tolerante. Cuando en junio de 1948 se dirigió a los miembros de las fuerzas armadas, uno de los militares que escuchaba sus palabras era Ayub Khan, el primer golpista del país.

Alí Yinnah murió a los 72 años de cáncer de pulmón, y no pudo ver la traición que cometieron sus herederos a los ideales de libertad de aquel sincero sueño de juventud.

Peshawar, Provincia fronteriza del noroeste, Pakistán (2004)

(Pakistán) 469 Tienda en meena bazar, Peshawar

En los pueblos y las ciudades pequeñas la vida gira en torno al bazar. Solo los hombres atienden al público, incluso en el meena bazar (mercado de artículos femeninos). Es el único lugar al que pueden acudir las mujeres para socializar y pasar el rato. El burka se convierte en su aliado, otorgándoles el alivio de la invisibilidad. Nadie las reconoce, nadie las mira, nadie las critica.

El 28 de octubre de 2009, un grupo radical hizo estallar un coche bomba en el meena bazar que se ve en esta fotografía. Los integristas habían advertido a los comerciantes de que no vendieran cosméticos ni expusieran maniquíes con la figura femenina. Murieron 137 personas y hubo 250 heridos.